lunes, 15 de febrero de 2010

Se pusieron rojas... se pusieron rojas


Se pusieron rojas, se pusieron rojas…. Era el coro que cantábamos mi hermano y los hijos del socio de mi papa cuando poníamos las Pancoras a cocinar en un tarro con agua caliente. La casucha improvisada hecha con planchas de plásticos en el patio era nuestra cocina y el lugar adecuado donde podíamos jugar sin mojarnos de la lluvia que caída sin cesar en la cuidad.
Salíamos de la casa ubicada en calle Caupolicán hacia el cerro Ñielol con un palo largo y trozos de carne amarrados a la punta y cual, Tom Sowyer bajo el puente nos poníamos a esperar que el ríos nos trajera estas especien de Jaibas pequeñas las cuales con sus tenazas, y con ansias de comer no soltaban su alimento que gratis les llegaba a su boca.
Juntábamos cientos de ellas y nos íbamos por los senderos entre copihues, Chilco, Quila y laureles hasta el guardabosque que vivía en los faldeos. Gran cantidad loros nos anunciaba nuestra llegada, los perros – no muy amistosos- nos miraban al llegar, pero como nuestras visitas eran continuas ya la desconfianza era parte del pasado. El tipo alto y gordo de tanto asados nos hacía pasar para ofrecernos un tazón de leche y pan amasado que su vieja le llevaba todas las mañana. En la tarde regresábamos a nuestro hogar para poner nuestras Pancoras - Las Pancoras son cangrejos de agua dulce, y están relacionados -- aunque lejanamente -- con las que conocemos como langostas y camarones.
Se pusieron rojas, se pusieron rojas…. Coreábamos al ponerse colorados los animalitos una vez listos nos las comíamos, debo confesar que eran exquisitos pero no sé si ahora podría probar alguno. Bueno han pasado muchos años que no regreso a Temuco donde por casualidades de la vida mi papa nos llego a todos a vivir algún tiempo.
Las colección completa de la revista de Mampato estaban en esa casa y la Nana nos las Leía mientras comíamos este opíparo plato.
Se pusieron rojas,, se pusieron rojas ,,, ,,,,

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