
La compra del cuadro
Una vez terminado la capacitación dada por un proveedor de software y siendo el ultimo día en Buenos Aires, nos dimos una pausa para recorrer la peatona de La Valle con mi amigo y también cliente de una importante compañía.
Al llegar a una esquina nos llamo la atención una salita pequeña que exhibía unos cuadros y que al costado tenía una escalera tipo caracol que llevaba al segundo piso, mi acompañante quería tener un cuadro para su cada nueva y esta era una buena ocasión para llevarse uno a un precio módico, teniendo en cuenta que el tipo de cambio que nos favorecía.
Recorrimos la sala y nos causo curiosidad que los cuadros que estaban en la salita no tenían precio, así que nos disponemos a preguntar por el costo a una vendedora alta y rubia, quien nos invito a subir al segundo piso, que por lo demás, desde abajo no se veía nada.
Al subir, nos sorprendimos con una gran cantidad de cuadros de retratos, marinas, naturaleza muerta y un sin fin de motivos, por lo tanto, comenzamos a ser nuestro recorrido con aires de expertos, aunque deben saber que no somos personas entendidas en las técnicas del óleo y acuarelas ni menos en conocimiento de pinturas, pero desde nuestros ojos podíamos distinguir que son de gran valor.
Cuando habíamos recorrido bastante se nos ocurrió la mala idea de preguntar el precio de un cuadro en particular a un muchacho que limpiaba… Ahí empezó nuestra incomodidad
Pasaron cerca de 15 minutos y nos hacen pasar a una sala, al fondo se enciende una luz con un foco dirigidos y se baja un telón tipo cine y aparece el cuadro que poco antes habíamos preguntado el precio. A cada lado de la pintura una rubia argentina. El cuadro parecía que estuviese en un museo. Nos dan una charla del autor de la vida del autor, su obras, donde estaban sus exposiciones, el certificado de autentidad, etc,etc,etc.- y nosotros solo queríamos saber el precio- Una charla de casi una hora y ahí nos dimos cuenta que los famosos cuadros no eran tan baratos como pensábamos – ya nos daba miedo preguntar el costo.
Una vez terminado la disertación, nos indican si estábamos interesado compra la obra de Antonio Berni.
¿Y el precio? Preguntó mi amigo
US$ 20.000 … - si- .. Veinte mil dólares.
Nos miramos con mi amigo y mostrando la mejor cara de intelectual interesado le indicamos que el precio estaba bien y que si había la posibilidad que lo despacharan a Chile.
- Por supuesto, realizamos un embalaje con madera y protegido , además del seguro
La dependiente entusiasmada a esa altura nos solicito como pagaríamos
- Con tarjeta VISA
- Por supuesto esa cantidad no estaba ni siquiera al alcance de nuestros míseros bolsillos-
Pero, para no causar una mala impresión indicamos que las tarjetas estaba en el Hotel que estábamos alojados.
¿En qué hotel están?
- HILTON….. (Lo pronunciamos sin ninguna duda… aunque estábamos en uno de mucho menos estrellas)
-
¿Y sus nombres?
Mario Mella y Nelson Quintana, dos compañeros de trabajo de Santiago.
¿En que habitación se encuentran para llamarlos?
- Chuta….. Nos miramos…… en la habitación 250.
Cruzamos los dedos para que no nos preguntara más…
¿Entonces en cuanto rato más los llamamos a sus habitaciones para realizar la transacción? Nos indica la vendedora
- En una hora mas… - ni rojo nos pusimos-
Más que rápido nos retiramos de la tienda sin antes nos indicaran que nos llamarían.
Salimos caminando por la peatonal y aunque había varias tiendas de venta de cuadros, no nos atrevimos a pasar, ni menos a preguntar por algunos de ellos.
De más esta decir que deben haber estado llamando al hotel preguntando por nuestros amigos…. Y nosotros…… camino a Tigre,,,, muertos de la risa..
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