sábado, 29 de septiembre de 2007

Tres por mil


Después de unos largos días en la Serena, decidimos regresar a Santiago, en el auto veníamos con mi madre, quien gusta mucho de comprar cuanto cachivache encuentre en tiendas y ferias de artesanía.

Salimos de la Serena a las 07:00 horas de la mañana para llegar a Los Vilos a tomar desayuno, pero antes de llegar vimos un letrero que indicaba una desviación a COMBARBALA.

En dicha intersección existía un restorán típico de picada de camionero y al frente un negocio de artesanía en piedra de Combarbalita.

Mi madre, nos cuenta que ella quería uno huevitos de piedra de combarbalita y le habían contado que en este pueblo costaban 3 por $1.000. Ella nos indica que COMBARBALA quedaba cerca, así que, siguiendo las indicaciones de ella, partimos a la aventura.

Al principio existía un camino asfaltado, pero al cabo de media hora se transformo en un camino de ripio y luego en casi una huella. Atravesamos cerros, cruces de rió, burros y hasta cabritos durante 3 horas, el lugar era solitario y con un calor infernal. Cada vez que subimos a un cerro teníamos la esperanza de ver por fin el pueblo pero aparecía un nuevo cerro.

Llegamos a las 14:30 horas a COMBARBALA y como salimos sin tomar desayuno, ni tampoco habíamos almorzado comenzamos a buscar donde comer.

Fue una misión imposible,,, ningún negocio abierto, parecía pueblo fantasma, llegamos a una plaza y preguntamos por algún restorán y donde vendían artesanía. El personaje nos indica que a esa hora todos cierran los negocios o están durmiendo, en cuanto a las artesanía no sabia que era la COMBARBALITA…’plop’,,,,,

Después de dar un par de vuelta decidimos volver por el mismo camino infernal por donde llegamos y bancarnos nuevamente 3 horas más

Al final terminamos comiendo en el mismos restaurante que estaba en la intersección a COMBARBALA y comprando la artesanía de Combarbalita en el negocio del frente, claro que a $1000 cada uno.

Debo aclarar que algunos años regrese a COMBARBALA pero el camino ya estaba pavimentado, existen unos hoteles con piscina hasta tiendas de artesanía…. Aunque a mi madre no le contado de esto aun, ya que me pediría que volviéramos para comprar sus famosos huevos.

miércoles, 26 de septiembre de 2007

Locos por el baile



La primera vez que estuve en Buenos Aires, debo confesar, que no me gusto mucho, será que las grandes ciudades no son de mi preferencia, pero esta vez me las ingenie para buscar lugares simpáticos.
El barrio de San Telmo tiene ese aire europeo antiguo con sus construcciones del siglo pasado que me hacen recordar las edificaciones del centro de santiago, en especial Londres con Paris.
Como viejo que soy, me gustan las antigüedades y esa feria es fabulosa, aunque los precios son muy altos se puede encontrar algunas reliquias.
Frente a la Recoleta existe una iglesia donde muestran los huesos en los altares, muy macabro, pero para ellos normal, tan normal que entre el restaurante y Púb. Puedes comer y escucha música al lado del cementerio la Recoleta. Como los muertos no escuchan y si no eres escrupuloso, un buen bife de chorizo lo puedes disfrutar mirando las cruces y mausoleos.
La exhibiciones de tango están a la orden del día y si te atreves puedes bailar algunos pasos, aunque yo soy un tronco y nadie me conoce me lance a dar alguno pasos. Ahí me di cuenta que para bailar solo se necesita entusiasmo, sino había que ver a al ministro Ricardo Lagos Weber, que por cierto, baila un 7 comparado conmigo.

martes, 25 de septiembre de 2007

El cielo llora sobre la tumba de mi abuelo.


Había viajado muchas veces a la octava región, pero esta vez fue especial,

Como tenia trabajo que realizar en una empresa de químicos y dar unas clases al personal de una pesquera. Estuve algunos días en Concepción y Talcahuano, por lo cual, viaje con mi hija y mi madre.

Las deje en hotel y estuve trabajando esos días, pero la idea era que mi hija visitara la tumba de mi abuelo Daniel.

El recuerdo de él es de un hombre alto, grande de tez oscura y de un vozarrón que daba miedo, pero con una gran capacidad de expresar ternura por sus nietos.

Los veranos viajábamos con mi madre y nos quedábamos en su casa un mes, eran vacaciones de aventura, ya que recorríamos las playas regionales, como Tome, Dichato, Penco, Playas Blanca. Con él aprendí el amor a la pesca y el odio a la caza.

No recuerdo el día que murió, pero si el dolor y la pena que me invadió. No pude viajar a su entierro ya que mi madre viajo sola a su funeral.

Los que conocen el sur de Chile sabe como llueve y el día de la visita al cementerio parece que todos los Ángeles lloraban,,,,, y fue un día muy especial, recorrí el campo santo que el mismo ayudo a construir sus paredes y que queda cerca de Huachipato – empresa donde trabajo por años- estábamos empapados y me cayeron las lagrimas que por mucho tiempo las tenia guardadas para el, las cuales se confundieron con el diluvio, su tumba no tenia su nombre – ocupaba una tumba prestada- pero yo sabia que ahí estaba Daniel Guzmán, mi abuelo y mi hija estuvo conmigo.

martes, 18 de septiembre de 2007

80 OCTANOS


A fines de los años 70’, como ya era costumbre entre mis amigos, íbamos a las fondas de Grecia, ya que ahí tocaba el grupo 80 OCTANOS, ellos eran conocidos de la Villa.

Entre Vino y Grapa pasábamos las fiestas Patrias. Nuestro amigo Charly era el encargado de movilizarnos en su camión, que por cierto, en la noche se trasformaba en ambulancia para trasladar a los enfermos etílicos.

Seguramente no era la mejor manera de pasar nuestro aniversario patrio, pero hasta ahora no olvido la música a todo volumen, el humo de los asados, las empanadas y un montón de buenos amigos que lo único de nos importaba era pasarlo bien en ‘patota’

El camión regresaba con varios damnificados en su parte posterior y a mí me tocaba la ingrata misión de ir a dejar a cada uno de ellos a la puerta de su departamento, luego tocaba el timbre y salía corriendo antes que sus padres me vieran, o si no me llenaban de un arsenal de improperios, aquello no era problema, pero lo que molestaba era que creían que yo influenciaba en el mal compartimiento de su hijo.

La juventud a cambiado pero los comportimiento siempre son similares, varios de esos amigos, hoy los recuerdo con nostalgia y como me gustaría reunirnos para cantar arriba de las mesas, saltando con unos tragos de mas y de fundo la música de LOS 80 OCTANOS.

Alejandro Guzmán

domingo, 16 de septiembre de 2007

Amigo y compañero



El había pasado los 80 años y yo la mitad, aparentemente no teníamos nada en común, pero casi todo los días pasaba a su casa y nos sentábamos a conversar del Hoyo, la Piojera, el WANDER y del Santiago antiguo, que por ciertas circunstancias me eran temas familiares.

Llevaba algunos meses postrado en su cama, producto del cáncer a la próstata, con dolores y en varios momentos inconscientes.

Ese día de Agosto me senté en su cama, tenia una mirada extraviado, le di un abrazo y me despedí, en ese instante – y no se como- recobro la conciencia, solo para sostener nuestra última conversación.

Don Víctor puedo hacer algo por usted, le dije y sentí que mis ojos se humedecían y cayeron varias gotas sobre su cama.

Gracias, mi amigo y compañero...... lo demás, no lo recuerdo, pero lo abrace...

Al otro día ya no estaba con nosotros.

Ya han pasado un tiempo y me he dado cuenta que lo que único que teníamos en común es que me consideraba su amigo.

Adiós, don Víctor seguramente estará sentado en su silla de playa, leyendo la Cuarta y escuchando a Gardel, guárdeme una silla para que cuando nos juntemos empecemos la conversación como siempre….

¿Como esta don Víctor ?…. Comparado con quien?

Alejandro Guzmán

sábado, 15 de septiembre de 2007

Viaje a las estrellas



La primera vez que viaje a Copiapo, me tocó regresar a Santiago en la noche. Cerca de las tres de la madrugada el sueño me vencia, asi que tube que estacionar la camioneta a un costado de la carretera para a dormir, llevaba 24 horas sin dormir.

Me acomode en el asiento y me cubrí con mi abrigo… solo en el desierto me quede mirando el cielo nocturno…, nunca, pero nunca habia tenido el tiempo de ver las estrellas en toda su immensidad –el norte de chile estan los observatorios mas importantes del mundo por su cielo libre de contaminación visual- no se cuanto tiempo paso, pero les aseguro que en mi viaje al infitivo solo se compara con los sueños de mi niñes.

En la mañana desperte y segui mi viaje, aunque todavia cansado, fue el mejor sueño con los ojos abierto que he pasado hasta ahora y tambien fue la primera vez que la soledad fue mi mejor acompañera.

Alejandro Guzman