martes, 25 de septiembre de 2007

El cielo llora sobre la tumba de mi abuelo.


Había viajado muchas veces a la octava región, pero esta vez fue especial,

Como tenia trabajo que realizar en una empresa de químicos y dar unas clases al personal de una pesquera. Estuve algunos días en Concepción y Talcahuano, por lo cual, viaje con mi hija y mi madre.

Las deje en hotel y estuve trabajando esos días, pero la idea era que mi hija visitara la tumba de mi abuelo Daniel.

El recuerdo de él es de un hombre alto, grande de tez oscura y de un vozarrón que daba miedo, pero con una gran capacidad de expresar ternura por sus nietos.

Los veranos viajábamos con mi madre y nos quedábamos en su casa un mes, eran vacaciones de aventura, ya que recorríamos las playas regionales, como Tome, Dichato, Penco, Playas Blanca. Con él aprendí el amor a la pesca y el odio a la caza.

No recuerdo el día que murió, pero si el dolor y la pena que me invadió. No pude viajar a su entierro ya que mi madre viajo sola a su funeral.

Los que conocen el sur de Chile sabe como llueve y el día de la visita al cementerio parece que todos los Ángeles lloraban,,,,, y fue un día muy especial, recorrí el campo santo que el mismo ayudo a construir sus paredes y que queda cerca de Huachipato – empresa donde trabajo por años- estábamos empapados y me cayeron las lagrimas que por mucho tiempo las tenia guardadas para el, las cuales se confundieron con el diluvio, su tumba no tenia su nombre – ocupaba una tumba prestada- pero yo sabia que ahí estaba Daniel Guzmán, mi abuelo y mi hija estuvo conmigo.

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