
Después de unos largos días en la Serena, decidimos regresar a Santiago, en el auto veníamos con mi madre, quien gusta mucho de comprar cuanto cachivache encuentre en tiendas y ferias de artesanía.
Salimos de la Serena a las 07:00 horas de la mañana para llegar a Los Vilos a tomar desayuno, pero antes de llegar vimos un letrero que indicaba una desviación a COMBARBALA.
En dicha intersección existía un restorán típico de picada de camionero y al frente un negocio de artesanía en piedra de Combarbalita.
Mi madre, nos cuenta que ella quería uno huevitos de piedra de combarbalita y le habían contado que en este pueblo costaban 3 por $1.000. Ella nos indica que COMBARBALA quedaba cerca, así que, siguiendo las indicaciones de ella, partimos a la aventura.
Al principio existía un camino asfaltado, pero al cabo de media hora se transformo en un camino de ripio y luego en casi una huella. Atravesamos cerros, cruces de rió, burros y hasta cabritos durante 3 horas, el lugar era solitario y con un calor infernal. Cada vez que subimos a un cerro teníamos la esperanza de ver por fin el pueblo pero aparecía un nuevo cerro.
Llegamos a las 14:30 horas a COMBARBALA y como salimos sin tomar desayuno, ni tampoco habíamos almorzado comenzamos a buscar donde comer.
Fue una misión imposible,,, ningún negocio abierto, parecía pueblo fantasma, llegamos a una plaza y preguntamos por algún restorán y donde vendían artesanía. El personaje nos indica que a esa hora todos cierran los negocios o están durmiendo, en cuanto a las artesanía no sabia que era la COMBARBALITA…’plop’,,,,,
Después de dar un par de vuelta decidimos volver por el mismo camino infernal por donde llegamos y bancarnos nuevamente 3 horas más
Al final terminamos comiendo en el mismos restaurante que estaba en la intersección a COMBARBALA y comprando la artesanía de Combarbalita en el negocio del frente, claro que a $1000 cada uno.
Debo aclarar que algunos años regrese a COMBARBALA pero el camino ya estaba pavimentado, existen unos hoteles con piscina hasta tiendas de artesanía…. Aunque a mi madre no le contado de esto aun, ya que me pediría que volviéramos para comprar sus famosos huevos.
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