martes, 9 de octubre de 2007

Mi amigo Jorge


Era el primer día de clases en el nuevo colegio y me senté casi al final de la sala al lado de un tipo más alto de pelo crespo y con muchas ganas de conversar. Nos presentamos y su nombre era Jorge, desde ese día nos hicimos inseparables, los grandes recuerdos que tengo de la educación media fueron junto a él. Amigo leal, compartimos amores y desamores, alegrías y tristezas, frustraciones y éxitos, juntos estudiábamos y nos ayudábamos a sacar buenas calificaciones.

Como no recordar la noche que pasamos, muertos de frío, en las escaleras del edificio donde la fiesta termino temprano o cuando cocinamos un gran trozo de carne con papas fritas en el departamento de mi padre.

Las especialidades que estudiábamos nos alejo pero no nuestra amistad, de echo es uno de mis amigos a cual dedico las notas que están leyendo.

Cuando nos recibimos nos dimos un abrazo con la esperanza que cuando entráramos en el mundo laborar – o el mundo de los adultos- continuara nuestra amistad.

Yo seguí mi camino en la informática y con el tiempo supe que Jorge estaba trabajando en una empresa electrónica, así que de ves en cuando nos manteníamos en contacto para saber de su vida y yo contarle de la mía.

Al tiempo se cambio de trabajo y perdimos la comunicación, pero como dice la canción, la vida nos da sorpresa, sorpresa nos da la vida, estando en Mendoza de vacaciones en un viaje que habíamos planificado con un grupo de amigos y llevábamos varios días conociendo el lugar. El último día fuimos a realizar las comprar para los regalos en calle Cervantes, cuando aparece la figura inconfundible de mi amigo, claro yo más guatón y con más canas y el igual. Es increíble que estando tan cerca nos vinimos a encontrar tan lejos….. Un abrazo como siempre y nos inmortalizamos en la foto que ameniza esta crónica………

A mi hermano Jorge.

Alejandro Guzmán

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