
Los que me conocen saben que el viajar en avión me es un martirio.. Tengo un trauma que en otra oportunidad se las contare.
Tengo una fobia y un terror a los vuelos, pero igual la supero y subo.
A diferencia de otros vuelos, esa era la primera vez que estaría más de siete horas arriba de estos pájaros.
Antes de subir ya me habían dado una pastilla para dormir con un relajante muscular y tres copas de Whisky harían que el viaje pasara desapercibido. Como toda medida para acortar las horas valen la pena, solicite a la aeromoza unos tapones para los oídos más un antifaz oscuro para los ojos. Los efectos de los somníferos y el alcohol lograron hacer su efecto cuando ya salíamos del aeropuerto de Lima y quede profundamente dormido.
El estruendo y la sacudida me despertaron,,,,,, estaba todo en silencio, abrí los ojos y estaba todo oscuro, trate de tocar mi cuerpo para sentirlo pero no lograba ver ni mis manos, empecé a palpar al costado, aunque no podía ver nada, me di cuenta que había un cuerpo inerte a mi lado, trate de levantarme pero no sabia que me impedía ponerme de pie.
El avión de cayo y no sabia que pasaba ni donde estaba, en ese momento entre en una desesperación y lleve mis manos a mi cabeza, ahí me di cuenta que llevaba el antifaz y lentamente empecé a descubrí mis ojos y a sacarme los tapones de los oídos, seguramente fue una turbulencia la que me despertó. Hasta ahí, solo yo me había dado cuenta, por lo menos eso creía, ya que el tipo de estaba a mi lado también había despertado y se había cambio de asiento, bueno también yo habría echo lo mismo si en plena noche, a 20.000 pies de altura alguien me empieza a manosear.
Alejandro Guzmán
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