
Creo que fue como las 03:00 de la madrugada y con mucho sueño acumulado, manejaba desde Vallenar a Copiapó en una carretera oscura y solitaria, solo las luces de la camioneta alumbraba el camino.
Como la vía es extensa, sinuosa y monótona, me mantenía atento a la carretera hasta que a lo lejos aparecieron luces de diferentes tonalidades que me llamaron la atención ya que ocasionalmente se apagaban. En un principio no le tome mucha asunto pero a medida que avanzaba, las luces se hacían mas intensas.
No voy a negar que me inquiete al principio y luego me invadió un poco de miedo – por decirlo de alguna manera-, así que disminuí la velocidad a la espera que pasara otro vehiculo, claro que con poca esperanza… pasaron largos 30 minutos y nada.
Tome algo de valor y acelere a fondo esperando tener un encuentro cercano del tercer tipo. Acercándome a las luces rojas y naranjadas, estas se alejaban para luego desaparecer.
El corazón ya me salía y tuve que en encomendé a cuantos santos, ángeles y arcángeles que mi memoria retenía, incluso invente algunos. Cuanto estaba a uno cincuenta metros de las luces que me alumbraban, cerré los ojos y acelere hasta darle alcance……….
Como les dije, la carretera presenta largas rectas que suben y bajan cerros, y es normal que los vehículos a lo lejos desaparezcan en la noche y vuelvan aparecer, sobre todo si son camiones de carga, agreguen a eso que dicho camión en el techo tenga focos multicolores …….. ¡¡¡¡¡ Si era un camión.!!!!!!
Mi expectativa de una abducción se desvaneció, la esperanza ser un espécimen terrícola usado para experimentos extraterrestres desapareció como las luces del camino…….. Pero lo que si creo, es que esa noche necesariamente tenía que dormir un poco.
Alejandro Guzmán
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