
Aprovechando que el proceso demoraba varias horas y era tiempo de cenar, el cliente con su compañero me invitaron a comer cerca del la oficina , así la demora no se hacia tan latosa.
Encontramos un local que mas que restauran parecía un Púb., donde cantaban y bailaban música suave. Mis acompañantes, tipos bromistas y picaflores pidieron una cerveza y un combinado, para mí lo de siempre: un oxidado.
Conversábamos de lo humano y lo divino cuando uno de los comensales se da cuenta que una muchacha desde la mesa del frente nos observaba. Entre mirada y mirada me comentan que la persona que mantenía su atención era yo. Lentamente me di vuelta y me hace una seña con su mano. Esto dio motivo para que mis seudos amigos comenzaran alentar a la niña para que se acercase. - Debo aclarar dos cosas, primero no soy un tipo que pueda llamar mucho la atención al sexo femenino y en segundo lugar es una situación que de sobre manera me incomoda -.
Al cabo de un momento la muchacha estaba al lado mió pidiéndome que bailáramos, ¡….yo quería desaparecer….. Y los muchachos,,,,, eufóricos.
Tratando de no ser descortés ni tampoco aminorar el orgullo machista de mis amigos, le dije que agradecía montones su invitación pero la verdad es que no quería bailar. Ahí se formo el drama, la muchacha insistía a viva voz que saliéramos a bailar y luego me invitaba a su departamento. Las personas que estaban en el lugar comenzaron a gritarme para aceptar y otros alentar a la niña pensando que yo andaba con ella. Entre forcejeo y forcejeo llego personal del Púb. para controlar la situación y yo dando explicaciones de que no la conocía, que solo no acepte bailar.
Finalmente se convencieron y llevaron a su mesa, para que decir de mis compinches,,,,,,, muertos de la risa……
A ellos los sigo viendo y de vez en tanto, cuando escuchan la canción de los Iracundos, me llama a mi celular para poner el tema Puerto Montt, canción que la mujer pretendía bailar esa noche conmigo.
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